Imagina Sri Lanka

©Cesar Robles

insta: @cesar.roblesb – web: www.cesarrobles.ch 

Un paraíso de playas azules, junglas, montañas de plantaciones de té y llena de diversidad cultural 

Imagina una isla al otro lado del mundo, donde los elefantes cruzan libres las carreteras. Imagina una isla llena de playas azules y de comida deliciosa y picante (de verdad, para chuparse los dedos). Imagina una isla que puedes recorrer en tren, y así descubrir sus costas, sus montañas de plantaciones de té y sus junglas. Imagina una isla llena de diversidad cultural, una isla donde católicos, budistas, musulmanes e hindues conviven y celebran la vida. 

Bienvenido a Sri Lanka, ¡la isla paraíso al otro lado del mundo! Aunque el viaje es largo, está de más decir que vale la pena. Sri Lanka es una pequeña isla al sur de la India y los mejores meses para viajar son de noviembre a marzo. Yo elegí visitar en noviembre porque era el inicio de temporada, así que todavía no había muchos turistas.

Al llegar a Colombo (capital de Sri Lanka) me impactó el tamaño de la ciudad y todo su ruido, pero después de unas horas me dejé llevar y comencé a disfrutar al caminar en las calles y mercados de esta ciudad tan viva, colorida e intensa. 

Salir a caminar sin rumbo en una nuevo lugar es muy útil, especialmente si lo haces con conciencia y estando alerta, porque entonces no solo caminas,  sino que escuchas, observas, hueles, sientes y,en general, percibes todo el entorno un poco mejor, despertando empatía y respeto por tu alrededor. Aunque los libros de viaje ayudan a informarnos, ser viajeros responsables, conscientes y respetuosos es clave para disfrutar cualquier viaje. 

Desde Colombo tomé un tren al centro de la isla para visitar los templos budistas en Dambulla, luego al norte a la jungla para admirar la montaña-piedra de Siguirilla (¡increíble!) y luego a Anuradhapura para admirar la ciudad arqueológica hinduista. En la zona de jungla es muy común toparse con elefantes en la carretera, o incluso tener de visita a varios monos en el balcón del hotel. Aunque esto puede ser lindo, es importante no interrumpir el paso de los elefantes y tampoco sonreír a los monos, porque pueden interpretar nuestra sonrisa como un acto de agresividad (porque mostramos los dientes). 

Después de la jungla, tomé el tren para ir a las playas del sur, disfrutar de algunos pueblos costeros como Galle y luego recluirme en un curso de yoga en la bahía de Talallah, ¡muy recomendable!

En Sri Lanka no todo va a ser color de rosa o cómodo, y tampoco recomiendo viajar ahí para hospedarse en un hotel con todo incluido, sino todo lo contrario: en un país tan diverso e intenso, lo mejor es viajar ligero, viajar esperando lo inesperado, hospedarse en hoteles u hostales donde puedas conectarte con otros viajeros y escuchar sus historias y recomendaciones (como qué más hacer, qué evitar) y viajar con la mente y el apetito abierto a lo nuevo (por ejemplo ir a cenar a algún lugar local por un Kotu Roti -“tortillas” de harina del día fritas con verdura fresca y chile rojo-, con una cerveza de jengibre).

Sri Lanka es un país renacido después de una larga guerrilla, que desde hace 10 años ha abierto sus puertas para que viajeros del mundo disfruten de sus increíbles riquezas naturales y admiren su multiculturalidad hecha práctica: en un mismo pueblo puedes visitar una mezquita musulmana, una pagoda budista, un templo católico o acompañar una procesión hinduista. Dato curioso: para entrar a la mezquita, los hombres deben usar una túnica especial para cubrir todo su cuerpo, y para entrar al templo hinduista, los hombres deben quitarse la camisa.

Mis recomendaciones:

El viaje es largo. Lo más cómodo es elegir un vuelo con una escala. Por ejemplo Mexico-Londres-Colombo, o Mexico-Tokyo-Colombo.

Aunque el estómago mexicano está preparado casi para todo, lo mejor es tomar “floratil” (1 pastilla al día) para disfrutar toda la comida de Sri Lanka sin preocupaciones.

Inicia el viaje hospedándote en un hotel cómodo, luego cambia a hostales y hoteles sencillos, donde puedas conocer a más viajeros y convivir gente local. El último día del viaje elige de nuevo un hotel cómodo, así estarás mejor preparado para el vuelo.

En tren, los vagones de 1ra clase son cómodos, pero los de 2da y 3ra clase también lo son, y además en estos las ventanas pueden estar abiertas (así se admira más la naturaleza) y los vendedores de comida están permitidos (los “antojitos” son deliciosos).

En los últimos meses ha habido algunos disturbios públicos en este país. Es necesario revisar las recomendaciones de viaje de SRE antes de viajar, y también (recomendable) registrar los viajes (https://www.gob.mx/guiadelviajero)

La visa se tramita por internet (http://www.eta.gov.lk/slvisa/) y cuesta 35 dólares. Para aplicar solo hay que dar datos del viaje redondo, y la otorgan en un par días (por email).


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